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Oporto

Una de las primeras experiencias que pude vivir en mi viaje a Oporto fue un paseo por el Duero. Hubiera querido que fuera en una barca ravelo, las ligeras embarcaciones tradicionales, pero el horario quiso que la única opción disponible fuera un barco turístico.

La primera vez que visité Oporto tenía muchas ganas de conocer todos los monumentos y lugares interesantes, por lo que realizamos un recorrido apresurado. Esta segunda vez podía disfrutar tranquilamente de la ciudad y disfrutarla sin prisas, callejeando por los lugares más encantadores.

Allá que vamos, a pasear bajo los puentes de Oporto y acercarnos a su desembocadura hasta ver el océano.

Esto es lo más cerca que estuve del Atlántico en la visita a Oporto, pues aunque me hubiera gustado ir al barrio de Foz do Douro o a la localidad pesquera de Matosinhos, junto a la desembocadura del río y en la orilla del Atlántico, al final no tuve oportunidad.

Tuvimos suerte, y esta primera tarde en Oporto lucía un sol estupendo que nos mostraría la imagen más bella de la ciudad desde el barco. No es que Oporto no me guste con esos tonos grises que le da la lluvia, pero ya tuvimos tiempo de contemplarlo bajo el paraguas, así que esta tarde aprovechamos bien la luminosidad.

Roma

La imponente fachada del siglo XVII realizada por Carlo Maderno ya permite imaginar las dimensiones mastodónticas de la Basílica de San Pedro, uno de los templos más grandes del mundo.

La primitiva Basílica de San Pedro, cuyas dimensiones eran parecidas a las actuales, fue erigida aproximadamente en el año 320 por orden del Emperador Constantino, en el mismo lugar en el que, según la tradición, fue enterrado el Apóstol San Pedro.

A lo largo de los siglos y durante numerosos pontificados, se sucedieron las obras durante un proceso que duró aproximadamente doscientos años,  en el que colaboraron numerosos artistas (Bramante, Miguel Ángel, Bernini) y que concluiría con la remodelación completa de la basílica constantiniana original.

La cúpula creada por Miguel Ángel sorprende por sus dimensiones y por su armonía, unas características que se aprecian al subir hasta su cima, una ardua pero gratificante escalada que os permitirá admirar desde cerca ya sea su interior que su exterior, así como disfrutar de una maravillosa vista de Roma.

De entre todas las obras de arte que se encuentran en esta Basílica os aconsejamos que os acerquéis a apreciar la escultura de la Piedad de Miguel Ángel, cuya técnica y emotividad cautivan al espectador desde hace siglos.

París

Símbolo de Paris y de Francia, la Torre Eiffel ha conseguido un éxito que no habría imaginado nadie en el momento de su construcción en 1889. Acoge cada año a cerca de 7 millones de visitantes y se ha transformado, con el paso de las décadas, en un monumento ineludible.ents.

Icono de Paris e icono de Francia, la Torre Eiffel, gran « dama de hierro », domina la ciudad de la luz desde sus 324 metros. Emblema vertiginoso de la Revolución industrial en el corazón de Paris, atracción principal de la exposición universal de 1889, la Torre Eiffel no deja de rejuvenecer y olvida su edad. Engalanada de oro cuando cae la noche (desde el año 1985), centellea durante cinco minutos al principio de cada hora desde el paso al año 2000. Una vez más, una instalación provisional que se ha vuelto permanente. Con su silueta frágil, graciosa y vertiginosa, la Torre Eiffel iba a ser efímera cuando la construyó Gustave Eiffel, en 1889.
Plebiscitada por los visitantes… desde hace 120 años

Su destino fue muy diferente: no la destruyeron nunca, y fue salvada por su inmenso éxito entre el público durante las exposiciones universales de 1889 y 1900, y por las experiencias científicas que Eiffel apoyó. Después de una carrera dedicada únicamente a la radiofonía (primeras transmisiones radiofónicas, en 1898, o primera emisión de radio pública, en 1925) y a las telecomunicaciones (hasta la TNT), vio afluir a los turistas a partir de los años cincuenta, transformándose en el segundo lugar turístico de Francia después de los jardines del Castillo de Versalles. Desde entonces, su frecuentación crece constantemente. Hoy en día, de los 7 millones de visitantes anuales, 75 % son de origen extranjero y consideran a la Torre Eiffel como un paso obligado durante su estancia. Conviene decir que « la Dama de hierro » ostenta un lugar importante en cualquier reportaje sobre Paris. Es un decorado que ha inspirado numerosas películas, especialmente desde El Fin del Mundo de Abel Gance, en 1930. Desmesurada, lo tiene todo para encarnar a Paris, Francia, y el imaginario parisino.
Un monumento que se sale de las normas, rico en restaurantes y atracciones

La construcción de Gustave Eiffel es imponente. Con una altura de 303 m (sin antenas), pesa más de 10 000 toneladas y está constituida por 18 000 piezas metálicas ensambladas por 2 500 000 remaches. La han pintado unas veinte veces, e incluso la han aligerado de 1340 toneladas superfluas durante una gran campaña de renovación, en 1985. Para alcanzar las dos primeras plantas, hay que utilizar los ascensores, o subir por las escaleras – 704 escalones hasta la segunda planta. La ascensión ofrece una visita atípica del corazón de la estructura metálica de la Torre, con vistas únicas sobre la capital.

Le segunda planta permite admirar el Todo-Paris de los monumentos, la catedral Notre-Dame, el Louvre y su Pirámide, el Arco de triunfo e incluso, a lo lejos, el castillo de Versalles. Cada planta ofrece al visitante una amplia elección de pausas visuales, culturales o gustativas: recorrido « la Epopeya de la torre Eiffel » y Cineiffel en la primera planta para descubrir imágenes insólitas de la Torre, restaurante gastronómico Julio Verne en la segunda planta, reconstitución del despacho de Gustavo Eiffel y vertiginoso bar de champagnes en la cumbre… por la noche, desde la torre accesible hasta las 23 horas, la ciudad de la Luz se desvela, ofreciendo un espectáculo de luces vivas y coloreadas sobre fondo de noche estrellada.
120 años de inicios y de finales

Con el Champ-de-Mars, magnífico parque parisino que se extiende a sus pies, y del otro lado del Sena, la explanada del Trocadéro que ofrece una vista apoteósica sobre la Torre, la Dama Eiffel es, desde hace mucho tiempo, el teatro de alumbrados espectaculares y acontecimientos memorables: fuegos artificiales del 14 de julio, espectáculo pirotécnico del año 2000, Torre azul para la Presidencia francesa de la UE o multicolor para sus 120 años, instalaciones (una pista de patinaje, un jardín…). Desde su nacimiento, es fuente de inspiración para artistas, pintores (Bonnard, Vuillard, Dufy, Chagall…), cantantes y escritores. El pintor cubista Robert Delaunay (1885-1941) le dedicó una parte importante de su obra. En la Belle Époque, la cantante de cabaret Mistinguett se sorprendió de que siguiera ahí. El cantante Jacques Dutronc, en los años 70, se preocupó de que sus pies pasaran frío. Más que un monumento, se ha transformado en « el alma » de la ciudad de la luz, en el firmamento del Sena y del Cielo de Paris. « Edificio inútil e irremplazable, mundo familiar y símbolo heroico, testigo de un siglo y monumento siempre nuevo, objeto inimitable y constantemente reproducido… », decía Roland Barthes (La torre Eiffel, Delpirre éditeur, 1964).

La bahía del Monte Saint-Michel

El Monte Saint-Michel, erigido sobre un islote de granito situado en el centro de una inmensa bahía bañada por las mayores mareas de Europa, desafía al paso de los siglos y se ha convertido en un lugar emblemático de la historia.

El Monte Saint-Michel es un municipio francés situado al suroeste del departamento de la Mancha en la región de Baja Normandía. Su arquitectura y su emplazamiento lo han convertido en el tercer lugar turístico más visitado de Francia (por detrás de la torre Eiffel y del castillo de Versalles) con cerca de 3,5 millones de visitantes cada año. Además, está clasificado en el Patrimonio mundial de la Unesco.
La bahía

El Monte Saint-Michel se alza en el centro de una inmensa bahía bañada por las mayores mareas de Europa. En el límite entre Normandía y Bretaña, entre Cancale y Granville, la bahía del Monte Saint-Michel, con una superficie aproximada de 500 km2, es la mayor superficie francesa de prados salados y de pólders. Destaca por las enormes diferencias que presenta entre la marea baja y la marea alta (hasta 15 metros en periodo de marea viva). Ofrece una gran diversidad de medios naturales y cuenta con una fauna, una flora y una luminosidad excepcionales.

Las mareas de la bahía del Monte Saint-Michel impresionan y no sin motivo: con una amplitud de cerca de trece metros los días de mayor coeficiente, el mar se retira a gran velocidad en una decena de kilómetros pero regresa con la misma velocidad. La expresión francesa que lo define es «qu'elle revient à la vitesse d'un cheval au galop» (vuelve a la velocidad de un cabello al galope). A día de hoy, el Monte Saint-Michel sólo queda rodeado por las aguas en las grandes mareas de equinoccio, es decir, cincuenta y tres días cada año, tan solo durante unas horas. Para devolverle su estado original, en 2005 comenzaron importantes obras de rehabilitación de la bahía (nueva presa en el Couesnon, obras de desarenado y eliminación del dique carretera y del aparcamiento) que permitirán, para 2015, que ¡el Monte Saint-Michel vuelva a ser una isla!


El pueblo

En la ladera sur del peñasco, protegido por unas murallas erigidas entre los siglos XII y XV, el pueblo cuenta con gran número de edificios clasificados como monumentos históricos, pequeños museos locales y comercios turísticos. Los visitantes pueden seguir el adarve, salpicado de pequeños jardines protegidos y admirar desde ahí las magníficas vistas del litoral. Además, no deben olvidar las especialidades locales como el cordero pre-salado o la tortilla de la Mêre Poulard, que abrió su albergue en 1888.


La abadía

A petición del arcángel Miguel, «jefe de los ejércitos de Dios», Aubert, obispo de Avranches, construyó una iglesia que dedicó al arcángel el 16 de octubre de 709. En el año 966, por solicitud del duque de Normandía, se instaló en la isla una comunidad de benedictinos. Antes del año 1000 se erigió la iglesia pre-románica. En el siglo XI, se construyó la abadía románica sobre un conjunto de criptas, en la cima del peñasco al tiempo que los primeros edificios conventuales conquistaban la pared norte. En el siglo XII, los edificios conventuales románicos se expandieron en el oeste y en el sur. Posteriormente, en el siglo XIII, el rey Felipe Augusto, tras conquistar Normandía, dio una buena cantidad de dinero que permitió levantar el conjunto gótico del Monte Saint-Michel, la «Maravilla»: dos edificios de tres pisos coronados por el claustro y el refectorio, donde residían los monjes. En los siglos XIV y XV, la guerra de los Cien años hizo necesaria la protección de la abadía mediante un conjunto de construcciones militares que le permitieron resistir a un sitio que duró más de treinta años. El coro románico de la abadía se desplomó en 1421 y fue remplazado por un coro gótico flamígero a finales de la Edad Media. La abadía benedictina, experimentó modificaciones continuas hasta el siglo XVIII, lo que le permite materializar a la perfección los estilos carolingio, románico, gótico flamígero y clásico. Durante la Revolución francesa y el Imperio napoleónico, este conjunto arquitectónico fue utilizado como prisión. Pero, desde su clasificación como monumento histórico, fue objeto de una política de restauración continua. Desde 1897, en la cúspide de la iglesia, una estatua de bronce dorado, que representa al santo epónimo venciendo al dragón, se alza a 170 metros por encima del mar. Es obra de un escultor francés, Emmanuel Fremiet, añadida durante las primeras obras importantes de restauración de finales del siglo XIX.

Ermita de Nuestra Señora de los Remedios.

Los hallazgos arqueológicos realizados en las inmediaciones de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios nos informan sobre la presencia de pequeños núcleos poblacionales que organizaron este espacio hacia el siglo VII d. C. Actualmente, lo que podemos contemplar junto a la ermita es parte de la arquitectura funeraria de un pequeño cementerio con algunas sepulturas formando panteones familiares.
imagen Virgen de los Remedios

En su interior se inhumaron varios individuos con un ritual donde no faltaba la jarrita funeraria que marca una tradición pagana, aunque ahora dentro de un contexto cristiano. Asimismo, el área funeraria se agrupó a lo largo de este pequeño montículo dominante, en cuya parte superior se levantaría un templo, capaz de servir a las necesidades espirituales de estas comunidades rurales.

Posteriormente, con la colonización y repoblación de esta zona, es posible que en los restos del primitivo templo el pueblo de Colmenar Viejo levantara una Ermita bajo la advocación de San Bartolomé, incorporándose el culto a Nuestra Señora de los Remedios en el siglo XVII. (Estos datos se refieren a la campaña arqueológica que tuvo lugar en Noviembre y Diciembre de 1999 y Junio de 2003).

imagen Virgen de los RemediosLa Imagen de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de Colmenar Viejo (Madrid), se venera en esta ermita, en un pintoresco altozano, en el centro de un pinar, a 4.5 Km. del centro del pueblo. Estos son los datos que nos pueden aportar una cierta luz sobre su origen: la versión que adquiere más sentido es que nos encontramos ante una de esas imágenes que acompañaban a los ejércitos medievales en sus batallas y que, al finalizar éstas, los Mendoza, Señores del Real de Manzanares y sus contornos, entregarían a la Parroquia de de Colmenar Viejo, por ser la principal de la comarca, para que recibiesen el mayor culto posible.

El Cabildo Parroquial dispuso colocarla en esta Parroquial en esa ermita, por estar enclavada en un lugar céntrico desde donde se divisan los pueblos de la parte meridional del Real de Manzanares, con el fin de fomentar entre los mismos peregrinaciones y visitas a la imagen de Nuestra Señora.

imagen Virgen de los RemediosLa ermita no se hizo, pues, ex profeso para esta Imagen de la Virgen, pues anteriormente al culto a Nuestra Señora de los Remedios, la Ermita ya existente, como hemos indicado, estaba dedicada a la memoria del Apóstol san Bartolomé, cuyo altar fue adaptado también para que sirviese de trono a la Imagen de la Señora.

Carecen de lógico fundamento cuantas versiones existen acerca de la aparición de la Imagen, ignorándose la fecha exacta en la que el pueblo decidió nombrada su Patrona.

Su fiesta, eso sí, se fijó el último domingo de agosto, tal vez por ser el más próximo al día 24, en el que la Iglesia Católica venera a S. Bartolomé, anterior titular de la Ermita y detentador hasta ese momento de las fiestas patronales en su honor.

La Imagen es una preciosa obra de arte. Durante la Guerra Civil Española (1936-1939), fue depositada en el Museo de Arte Moderno de Madrid, de donde se recuperó al término de la misma, faltándole la corona de oro y pedrería que poseía anteriormente.

A partir de esa fecha, año 1939, la Virgen siempre preside los principales acontecimientos de la vida del pueblo, habiendo salido también dos veces fuera del mismo: en 1942 fue llevada a Fuencarral, con motivo del VII Centenario de la Virgen de Valverde, y en 1954 se paseó, junto con la Almudena de Madrid, por las calles de Zaragoza, donde acudieron las principales Imágenes de la Virgen en España, con motivo del Año Santo Mariano.

En el año 1942 fue declarada por el Consistorio local Alcaldesa de honor de Colmenar Viejo.
La Imagen de Nuestra Señora de los Remedios fue coronada canónicamente por el Cardenal don Antonio María Rouco Varela el 24 de junio de 2001 en la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora de Colmenar Viejo.
Actualmente se encuentra en su Ermita, y es guardada, por la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Cardenal Sancha.

Nazareno

En el año 2001 y a iniciativa de un reducido número de fieles, se propuso al entonces párroco D. Antonio García Rubio, la creación de la hermandad del Nazareno de Colmenar Viejo.     Al poco tiempo dio su visto bueno, y se creó una comisión de gestión para iniciar los primeros pasos.

Ese mismo año se crea la Junta Directiva y se redactan los Estatutos por los que se regirá la hermandad, que son aprobados por el Arzobispado de Madrid en 2002.

En la actualidad, la hermandad cuenta con 360 hermanos, de los cuales, alrededor de 150 salen en procesión los Jueves y Viernes Santo por las calles del pueblo acompañando a la imagen del Nazareno, ataviados con el hábito morado característico de la hermandad, con cordón a la cintura, medalla al cuello y guantes blancos. Unos portando velones y otros portando el trono del Nazareno.

Los hermanos que lo portan, ensayan con las andas, desde mediados de febrero hasta el comienzo de la Semana Santa, todos los martes del mes, tras la misa vespertina.
También tras la misa vespertina, pero todos los terceros viernes del mes, se reúnen los hermanos en torno a la imagen del Nazareno, para hacerle una oración comunitaria.

El primer viernes de marzo de cada año, es la fiesta de la hermandad, celebrando misa, con imposición de medallas y bendición de hábitos a los nuevos hermanos,  y su Asamblea General Anual a continuación.
El sábado siguiente al Domingo de Resurrección, la hermandad celebra su comida anual.

Cristo Yacente

Esta Hermandad comenzó su andadura actual el día 9 de marzo de 2005, a propuesta del anterior párroco, D. Antonio García Rubio, componiéndose la primera junta directiva integrada por el Hermano Mayor Presidente, Vicepresidente, Secretario, Tesorero y cuatro vocales.

Si bien la historia de esta hermandad se remonta al siglo XVIII, concretamente al 12 de septiembre, de 1731, fecha en que se fundó una congregación con el nombre de HERMANDAD Y COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL SEPULCRO, "compuesta por 72 hermanos, para mayor culto y veneración del Santísimo Cristo del Sepulcro que se venera, hallándose en la iglesia parroquial de esta villa en un altar, a quien tomamos por nuestro protector". Cada año, perpetuamente, el día 3 de mayo se celebraba la Invención de la Santa Cruz, o el domingo de inmediato, con una fiesta clásica y solemne a honra del mismo en la misa mayor, que había de ser cantada con diácono y sermón.

Según las ordenanzas "la mujer o viuda del hermano que falleciera, hasta los ocho días siguientes, contribuiría con dos reales de vellón al Hermano Mayor para su distribución". De lo que se deduce que a la Hermandad solamente podían pertenecer los hombres.

La primera junta de la congregación después de la Guerra Civil, se celebró el día 9 de mayo de 1939, bajo la presidencia del señor cura párroco Don Edelmiro Robledo Covarrubias.
Durante los años 40 se celebraban pujas y subastas de corderos, bollos y pastas; y la procesión se celebraba el primer domingo de mayo.

En la junta del 7 de mayo de 1951 se expresaba satisfacción por la adquisición de un nuevo sepulcro para el Santo Cristo, con fondos de la Hermandad, y se acordó transferir el sepulcro viejo a la parroquia de Bustarviejo por la cantidad de 1.000 pesetas. La imagen del Cristo fue restaurada en el año 1968 por los talleres Granda, con un costo de 23.802 pesetas.

La Hermandad se dio por disuelta el 11 de mayo de 1957. “Pero dejando constancia de una forma concreta en nuestro sentir, la inquebrantable fe y lealtad que hemos tenido siempre a nuestro patrono, el Santísimo Cristo del Sepulcro, y continuamos en la misma Línea habiéndole venerado durante 246 años".

Esta Hermandad y Cofradía fue conocida popular como "Cristo de los Pastores" y también del" de la Siesta", por ser su fiesta en la época en la que se iniciaba la costumbre veraniega de dormir un rato después de comer, y tenía un carácter rural, acudían pastores, labradores y ganaderos, con su indumentaria apropiada de fiesta
Actualmente se celebra la fiesta el primer Domingo de Mayo.

Colmenar 4 de la madrugada CR

Amarillo, naranja, rojo, marrón… Los colores se entremezclan de una manera casi imposible en cada uno de los árboles que vemos.
Una combinación perfecta que hace que me quede boquiabierto a cada tramo que avanzamos en el camino.

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